miércoles 16 de julio de 2008, 00:53:59
RELATO
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Hay situaciones plañideras que un escalador puede sufrir: Una de ellas puede ser el hecho de ir tres en un coche, llevar solo Dos pares de pies de gato para los tres, y encontrar de sopetón, al lado de la carretera, una zona preciosa de boulder que solo de verla oyes como te susurra en el oído: "SÚBEMEEEE… súbemeeeee súbemeeee!!!."
Visto lo visto, la movida fue frenar a mitad de la carretera; Derrapar; Aparcar a lo bestia en el margen; Bajar del coche dando brincos; Correr como locos hasta el primer bolo y tal cual por orden de llegada, dos afortunados de los tres, (jejeje) ponerse los pies de gato prescindiendo del tercero (jejeje) para empezar a trepar y alucinar con la zona sin siquiera reposar.
HECHOS: Olor a Pies de gato.
Asi pues, estábamos M. y Yo en el enésimo intento de ese boulder. Protegidos desde abajo por un atento Sr. Eyo quien (sin pies de gato jejeje) pero con las manos debidamente siempre arriba, y crash-pad bien colocado, nos cubría constantemente los posibles espaldarazos.
Lo cierto es que por más que M y Yo lo intentábamos, no lográbamos superar el cuarto paso de lanzamiento situado a la derecha. Pero estaba claro que de allí, no nos íbamos sin conquistarlo!
Fue en esas, entre pegue y pegue, cuando el Sr. Eyo nos contó como un mes de marzo de 1978, su papá lo llevó por primera vez a escalar a Collsuspina. Aunque la realidad, según nos dijo tras recordar, fue que ese día, el chaval se pasó dos horas y media de pie, a primera fila, asegurando y oliendo los pies de su papá mientras este terminaba de clavar el primer spit de una vía que estaba abriendo desde abajo.
Tras contar esta contrariada experiencia, el Sr. Eyo añadió:
-Con unos inicios así… no es difícil que yo acabara siendo fetichista- Y dicho eso, miro los pies de M (que se encontraban precisamente a la altura de sus ojos), miró mis pies… puso cara de bobo… y sonrió.
Oída la reflexión, sin siquiera hablar, M y Yo nos soltamos de inmediato de la roca… y llevados por un extraño instinto de autoprotección, dejamos caer y plantamos a ras de suelo nuestros pies… y sin más… dejamos de intentar el boulder.
El Sr. Eyo volvió a sonreír… nos miró y dijo:
- ¿ya habéis terminado? !guai! Pues ahora lo intento yo! …. ¿alguien me deja sus gatos?
… …
Sinceramente!!! No se lo que me descoloca más del Sr. Eyo.. si la inoportunidad de sus comentarios … el extraño resultado de ellos sobre nosotros… o el simple echo que se declare fetixista…
En fin…. Arfffff!!!!

Otras de a saber que
Enviado por Xavi el miércoles 16 de julio de 2008
Enviado por Madveras el miércoles 16 de julio de 2008
Enviado por Marieta el miércoles 16 de julio de 2008
Enviado por Madveras el miércoles 16 de julio de 2008
Enviado por Eneko el miércoles 16 de julio de 2008
Enviado por Kt's el viernes 18 de julio de 2008
Enviado por Pekas el domingo 20 de julio de 2008
Enviado por Jo el miércoles 23 de julio de 2008
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