martes 1 de junio de 2010, 11:30:48
RELATO
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Tal que una calurosa mañana de junio vamos reuniéndonos Laia, Susi, Ferran, Xexu y Olau en uno de esos conocidos bares de Montserrat con la sana intención de llenarnos un poco la barriguita antes de empezar escalar.
Mientras que algunos de nosotros vamos sentándonos en la terraza del bar y otros empiezan a pedir, llega también al bar el Sr. Eyo y un amigo.
El Sr. Eyo, nada más sentarse, señalando una nubecita del cielo que amaga un radiante sol nos comenta:
–Bonito día. Hoy todo apunta a que el día será calido y agradable. Chavales, escuchadme: Hoy es un inmejorable día para acercarnos a la cara Sur de Montserrat.- Y dicho esto, atendiendo a la camarera, se pide satisfecho su café con leche.
Entre bocado y bocado y tertulia, puestos de lleno en la faena de nutrirse, el Sr. Eyo nos explica, sin más, que su esperma tiene un 80 por ciento de movilidad.
- ¿Cómo? !!!
- Sí- Nos repite. -Que mi esperma tiene un 80 por ciento de movilidad. Esto es muy bueno.-
HECHOS: Quemados
Sí. Ya sé que comentar que uno tiene un buen esperma, digo, un buen esperma con un 80 por ciento de movilidad, no es precisamente un tema muy adecuado para compartir en un desayuno antes de salir a escalar con la peña, (y que lo normal en ese bar de escaladores y a esa hora, el tema debería ser y decidir a qué zona o sector iremos a escalar, decidir que vía vamos a tachar, discernir sobre que aguja descubrir o a qué grado de 5, 6, 7, etc nos vamos a meter) pero no, por una vez, y que no sirva de precedente, comentar lo del 80 por ciento de la movilidad era algo “incallable” para el Sr. Eyo, y por esta vez, totalmente justificado. Y así nos lo hizo saber.
Se ve que el chaval está realmente contento por ello. Precisamente el pasado viernes, una de esas famosas clínicas de fertilidad de Barcelona lo llamó, y le confirmó un contrató a un precio de 50 euros por rendimiento!! (Léase: Por el trabajo de llenar el pote).
Amsss… Yo me pregunto que carajo hago aquí currando como un idiota en un despacho... con papeles...en lugar de ...
En fin!! Me callo.
Pues eso (y retomo el hilo) que así de contento por lo de su nueva vida placentera laboral y sumamente motivado, desde esa llamada de la clínica, el Sr. Eyo se apunta a todas las salidas sea dónde sea pues ya puede pagar gasolina sobradamente. Y como no, con ello también ha recuperado la movilidad del coche. Y, a más a más, como ahora va de sobrado, va y nos dice que nos paga a todos un café.
….¡Con leche!.
Oiuxxx! Jajajja
En fin, que seguida e inevitablemente a esta noticia, la conversación de todos los presentes deriva finalmente a temas algo calientes, muy calientes, calentísimos, cuyos detalles no pienso yo ahora relatar aquí, pues me consta que hay menores que sin querer, solo escribiendo eso de “caca culo pedo” en el google pueden aparecer hasta mi web y leerlo, y no quiero ser yo hoy, un percusor de inclinados jovenzuelos emancipados.
Ya en pie, después de desayunar y listos para salir. Aun con temperatura en nuestro cuerpo sufrida por el cariz de la erótica conversación, nadie es capaz de observar, que la nubecita, (la nubecita esa que antes tapaba el radiante sol) ya no está. Y burros como el asno, todos hacemos caso ciegamente del Sr. Eyo quien ha propuesto subirnos a la pared sud de Montserrat. Y allí pues, sin titubear, nos dirigimos.
Vamos als Graus. Al sector de arriba. Arriba de todo. Allá a lo lejos. Allá a lo más lejos de todo. O sea, allí dónde el ultimo lagarto de los lagartos iría a morir achicharrado por el sol.
Se sabe que para llegar allí hay un camino largo que sube con pendiente moderada. Pues no. No vamos por ese. Vamos por el otro. Por el atajo infernal que sube infernalmente por una canal a cada paso peor.
Piedras, ramas sueltas y arañazos nos señalan el camino. No hay donde perderse. Recto, recto, recto hacia arriba.
A mitad del mal llamado atajo, algunos empezamos a practicar lo de quitarse la camiseta a lo striper!
Diós!! Que calor!
El Sr. Eyo no. El Sr. Eyo no se quita la camiseta. El Sr. Eyo salvaguardando un posible sobrecalentamiento de su “maquinaria de trabajo”, prefiere solo rasgarse los pantalones con una rama quedando en calzoncillos a vista. Entre risas y risas, asin de reojo, no dejo de comprobar a las chicas un extraño interés en… hasta el día de hoy inusitado!
Por fin llegamos arriba. Estamos realmente sudados. Mojados. Bebemos y bebemos y volvemos a beber. Y es aquí cuando percibimos la realidad: Que nadie ha subido en la mochila más agua. Que la nubecita esa que antes tapaba el radiante sol ya no está y que el calor, ese calor, nos va a matar.
Buscamos una sombra para dejar las mochilas. No la hay. Nadie se queja. Todos nos hacemos el longui, el invisible: Hacemos como que eso no va con nosotros: Somos conscientes que la hemos cagado pero no queremos reconocerlo pues de hacerlo, sería reconocer que la conversación caliente del desayuno nos había nublado la mente (que no nublado el sol) y que cuando el Sr. Eyo nos propuso de subir aquí haciendo gala de su movilidad, nadie estaba por lo que estaba… Y que por eso, jodidamente estamos allí!
Escalmos poco. La verdad es que todo el día andamos y escalamos sedientos y aletargados. Con movimientos lentos y pesados (no hablo del esperma del Sr. Eyo, eso ya está claro). Lo poco que escalamos lo hacemos encroquetados de magnesio y asegurando con un sudorosa camisa por turbante.
No hay lagartos. Los pocos lagartos que pudiera haber, a lo mucho habrían muerto asados durante el camino. Pasado el mediodía aparecen gambas. Y por fin, a media tarde, rojos como una gamba, empezamos todos a bajar.
Nada más llegar al pueblo, nos metemos otra vez en el bar. Bebemos y bebemos y volvemos a beber.
Escaldufaos y aún con resaca de sol, el Sr. Eyo invita a unas bravas pa todos. (Realmente aquí es cuando me doy cuenta que al Sr. Eyo el calor algo también le ha afectado). Una cosa es que invite a un café… y otra es que ahora le de por invitar a destajo!!
Llegan las patatas recién hechas. Quemando… como no!
Y mientras que todos esperamos a que enfríen pues nos sentimos impotentes por meter dichas ardientes bravas en la boca. El Sr. Eyo, con su manifestada imperturbabilidad, se las come impasible al dolor una a una. Y casi todas.( Vamos.. que nos deja solo una para cada uno!!)
Nuestros ojos rojizos del sol, no muestran ira, solo risas. Hoy estamos demasiado quemados como para no reir y sumir.
De vuelta a casa pasando por la Massana, delante pillamos a un camión. Miro el cuentakilómetros: No pasamos de 40… Se va formando cola…
Aún da el sol a la cara y no tengo aire acondicionado…
Pienso…
Todo sería más fácil si nos moviéramos a 80!!
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Hoy, antes de comentar...Date una vuelta por XESCA
Enviado por Lupus el martes 1 de junio de 2010
Enviado por Hadisha el miércoles 2 de junio de 2010
Enviado por Marieta el miércoles 2 de junio de 2010
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