La situación de esa escalada era muy delicada: Yo estaba asegurando. Él, hacia ya excesivo tiempo que aguantaba de aquellas minúsculas presas. Los dos sabíamos sobradamente que sus fuerzas no soportarían como para dilatar mucho más aquella situación. Debía decidirse ya.
Era sábado. Muy de mañana. Hacía frío y amenazaba de lluvia.
Saliendo de mi casa, abrigaditos y cargando con las mochilas, las cuerdas y los gatos en la mano encontramos al vecino “el espieta metomentodo” en las escaleras.
- Uis! Buenos días chavales. ¿Fresquill
Una bonita mañana de primavera, desayunando café con leche en el refugio de Santa Cecilia de Montserrat, el Sr. Eyo recibió una llamada de un jovencito chaval, medio conocido, quien le pidió para juntarse con él y compartir un día de escalada.
Él estuvo de acuerdo... no hab
Vieja Chiruca!
Hace un rato, acompañando al Sr. Eyo a pasear a su perro por Savassona, vi a unos jovencitos escaladores bloqueros, sentados a pie de roca, con los pies de gato en la mano…
Y eso me motiva... lo confieso. Yo fui bloquero cuando tenia 13, 14 años, pero, por aq
A freír espárragos!
Llevaba ya más de quince intentos o pegues y estaba claro que no lograría ni por asomo superar el paso clave o “crux” de esa vía.
HECHOS: Crónica del Sr. Eyo.: Efímero.
Era un día frio del mes de Enero.
Ciertamente (en cada curso de escalada) cuando el Sr, Eyo imparte la primera clase a sus alumnos, da mucho que pensar:
HECHOS: Filosdofia de Curso de escalada.
Al poco de presentarse a todos los alumnos e informar brevemente del calendario previsto, el Sr. Eyo
Era primeros de año. Estábamos escalando a menos un 1 grado bajo cero...
HECHOS: Apariencias.
Tenía los dedos contraídos por el frío... Aún así, llegué victorioso hasta la última presa de la vía. Agarré doloridamente la cadena y “chapando” la cuerda en
Estos días he estado lesionado... circunstancia la cual, me ha llevado a ejercer mis responsabilidades de padre (sentado en el sofá y con la pierna levantada) mirando y tragando resignadamente la televisión que ofrecen a mis hijos. O sea, cumpliendo los buenos cánones de acompañamie
La creencia o la superstición que el azar siempre ofrece pequeñas señales que dan luz a lo que a algunos, en un futuro nos va a ocurrir, devenir o “venir” a algunos nos "viene" bien! (valga la redundancia).
Por ello, casi sin darnos cuenta, mucha gente, (y no me atrevo a excl
Hacia rato que desde la reunión Eyo y yo mirábamos el duro largo que seguia…
Me tocaba a mi abrir ese largo. Era un largo realmente limpio de seguros, expuesto, terriblemente pavoroso. Para ser detallista en la narración de esta crónica, confesaré que creo, empezaba a hacer
Llegamos a la zona de escalada y tal y como acostumbramos últimamente, abandonamos al pie de la via a nuestro buen amigo Sr. Eyo (quien temporalmente está lesionado del pie) mientras nosotros aprovechamos para escalar.
Lo bueno de la lesión del Sr. Eyo es que ahora, el chaval solo n
El otro día, bebiendo una cervecita en el bar de las cervecitas, de manera desastrosa intentaba “consolarme” el Sr. Eyo contándome que desgraciadamente todos los escaladores sufrimos un día u otro, sin remedio, de una pequeña lesión de escalada. Y que tenga paciencia, mucha paciencia.
Estábamos Susi, el Sr. Eyo y yo en la sexta reunión de una via de escalada del Pedraforca, mirando preocupadamente el reloj y viéndonos venir que para poder lograr hacer los siguientes siete largos de la via y salir con luz por la cima, quizá íbamos ya algo tarde...
Pero escal
Estaba yo en el despacho, cuando el Sr. Eyo me llamó y dijo:
- Quo, hay una entrevista de trabajo para trabajar en unos grandes almacenes en su planta de material de montaña. Como que yo soy friki y del gremio montañero, seguro que me cogen.
- ¿Estás seguro Sr. Eyo?
- Venga s
—Acepto el reto— Con esas palabras el veterano Sr. Eyo había firmado su sentencia de vuelo y mi sentencia de vuelo.
HECHOS. La veteranía es un grado.
Era domingo muy de amanecer. Sonó el interfono de casa anunciándonos que Ferran ya estaba en la calle con la furgoneta en mar